Llorar hasta el desmayo, o el interminable dolor de cabeza que parece encarnarsele a uno en lo mas profundo de los sesos. Tener tanto odio por uno mismo, tanto que nos parecen irreales e intendibles todos aquellos años convivencia con nuestras mentes perturbadoras, tantos años de soportarse a uno mismo. Y luego llegan los reproches ¿Porque no me di cuenta antes de que me odio?.
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